dolores lipoedema

¿Lipedema sin dolor:
mito o realidad?

 

El lipedema se define clásicamente como una acumulación anómala de grasa subcutánea, principalmente en las piernas y los brazos, acompañada de dolor crónico, sensación de pesadez y facilidad para sufrir hematomas. 

 

Sin embargo, algunas pacientes afirman no sentir ningún dolor, lo que plantea una pregunta crucial para los médicos y las mujeres afectadas: ¿existe realmente el lipedema sin dolor?

El lipedema, una enfermedad heterogénea

Las definiciones tradicionales del lipedema, en particular las establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) o por diversas sociedades científicas especializadas en linfología y medicina vascular, suelen destacar el dolor como uno de los criterios principales para el diagnóstico. 

 

Este enfoque ha llevado durante mucho tiempo a los profesionales sanitarios a asociar sistemáticamente el lipedema con el dolor crónico, descuidando las formas menos sintomáticas.

Sin embargo, los datos científicos recientes matizan esta visión. Varios trabajos clínicos y observaciones sobre el terreno sugieren que el lipedema es una patología mucho más heterogénea de lo que se pensaba. Las manifestaciones pueden variar significativamente de una paciente a otra, especialmente en lo que respecta a la intensidad del dolor.

 

Un estudio publicado en 2020 en el Journal of Lymphoedema puso de manifiesto la existencia de un subgrupo de pacientes que representa entre el 10 y el 15 % de los casos y que refiere poco o ningún dolor, especialmente en las primeras fases de la enfermedad (fase I o inicio de la fase II). Sin embargo, estas mujeres presentan todos los demás signos clínicos característicos del lipedema: una distribución simétrica y localizada del volumen (especialmente en las piernas, los muslos y, en ocasiones, los brazos), grasa resistente a las dietas y al ejercicio físico, así como predisposición a las hematomas espontáneas.

 

Estos resultados invitan a reevaluar los criterios diagnósticos actuales. Al excluir de entrada a las pacientes que no presentan dolor, se corre el riesgo no solo de retrasar el diagnóstico, sino también de minimizar el sufrimiento psicológico y el impacto funcional de la enfermedad, incluso en sus formas iniciales.

Un diagnóstico a menudo retrasado

Esta variabilidad sintomática contribuye a retrasar o impedir el diagnóstico. 

Al no causar dolor, el lipedema se confunde frecuentemente con la obesidad ginoide clásica o con un simple desequilibrio hormonal. Esta confusión diagnóstica tiene consecuencias reales: vagabundeo médico, culpa, tratamiento inadecuado.

¿Por qué algunas mujeres no sienten dolor?

Las explicaciones avanzadas son múltiples:

    • Sensibilidad individual al umbral del dolor: algunas mujeres pueden percibir con menos intensidad la inflamación o la presión en los tejidos.

    • Estadio de la enfermedad: los dolores suelen aparecer en los estadios II o III, mientras que el estadio I puede ser asintomático.

    • Comorbilidades o tratamientos asociados: las pacientes que toman analgésicos de forma crónica o que padecen otros trastornos metabólicos pueden no percibir los dolores del lipedema.

¿Es necesario redefinir los criterios diagnósticos?

Hoy en día, varios especialistas abogan por un enfoque más matizado del diagnóstico, que tenga en cuenta la ausencia de dolor en algunas pacientes. 

 

Los criterios clínicos deben combinarse con otros elementos:

 

 

    • El aspecto desproporcionado del cuerpo a pesar de una alimentación equilibrada

 

    • La textura y la resistencia de la grasa al esfuerzo físico

 

    • La simetría de las lesiones

 

    • La frecuencia de los hematomas

Un diagnóstico más inclusivo permitiría identificar mejor las formas atípicas e intervenir antes para limitar la progresión de la enfermedad.

Lo que hay que recordar

El lipedema indoloro no es un mito, aunque sigue siendo menos frecuente que las formas dolorosas. Esta realidad, desconocida durante mucho tiempo, merece ser mejor integrada en los criterios diagnósticos para no dejar a muchas mujeres sin respuesta ante sus síntomas.


Al reconocer que el lipedema puede existir sin dolor significativo, especialmente en sus primeras etapas, se abre el camino para un tratamiento más adecuado, más temprano y mejor adaptado.


¿Ha notado un aumento inexplicable de volumen en las piernas, las caderas o los brazos? ¿Una silueta desproporcionada a pesar de llevar un estilo de vida saludable? Incluso en ausencia de dolores crónicos, estos signos pueden indicar un lipedema.


En La Clinique du Lipœdème, nuestro equipo está capacitado para reconocer todas las formas de la enfermedad, incluso las más discretas. Le recibimos en un entorno acogedor y profesional, con un enfoque global, personalizado y respetuoso con su historia.


No espere a que los síntomas empeoren. Pida cita para una primera evaluación y dé el primer paso hacia una mejor comprensión de su cuerpo y su salud.

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