¿Transmitiré mi lipedema a mis hijos?

¿Transmitiré mi lipoedema
a mis hijos?

El lipedema es una enfermedad que afecta casi exclusivamente a las mujeres y cuyo impacto puede ser especialmente grave, tanto a nivel físico como mental. 

 

Por lo tanto, es perfectamente natural que su diagnóstico suscite una gran preocupación en la paciente afectada, especialmente en lo que respecta a su carácter hereditario.

Antes de hablar sobre cómo transmitir mi lipedema, recuerdo que:

El lipedema es una enfermedad degenerativa y crónica. Aunque no existe un consenso científico establecido sobre el porcentaje de la población afectada, se acepta de forma generalizada que afecta al 10 % de la población. También está infradiagnosticada y a menudo se confunde con la obesidad.

¿Es posible transmitirlo a los hijos?

La cuestión es más complicada de lo que parece a primera vista. Para responderla, primero hay que fijarse en las causas de la enfermedad, que también son objeto de acalorados debates en la comunidad científica. En general, se admite que el origen es multifactorial y que es el resultado de un conjunto de fenómenos más que de una única causa. Los factores hormonales parecen desempeñar un papel importante, ya que el lipedema se desencadena con mayor frecuencia durante la pubertad, pero también a veces durante el embarazo o la menopausia.

 

Además, como hemos visto, solo afecta a las mujeres, lo que tiende a reforzar la importancia del factor hormonal. Los trastornos linfáticos o venosos también pueden favorecer el desarrollo de la enfermedad. Además de estos factores, los científicos también coinciden en la hipótesis de la«susceptibilidad poligénica»: en otras palabras, varios genes se combinan y forman una predisposición genética al desarrollo del lipedema.

Transmitir mi lipedema: la predisposición genética

Si los genes están implicados, existe la posibilidad de que, si usted padece lipedema, lo transmita a sus hijas y nietas. Sin embargo, los estudios sobre esta herencia varían mucho, con índices de predisposición familiar que oscilan entre el 16 % y el 64 %. Pero no se preocupe: la transmisión no es sistemática y es muy posible que sus hijos nunca desarrollen la enfermedad. 

 

Se están llevando a cabo estudios sobre este tema, lo que nos permitirá obtener más información, especialmente sobre el factor hereditario, en los próximos años.

Conclusión de este artículo «¿Transmitiré mi lipedema a mis hijos?».

En cualquier caso, no olvide que el lipedema se diagnostica cada vez mejor y que existen numerosos tratamientos eficaces. Como recordatorio, además de las vendas de compresión y las presoterapias, la opción quirúrgica está indicada en la gran mayoría de los casos. 

 

Como hemos visto en otro artículo, no hay límite de edad para operarse: si sus hijas desarrollan lipedema, podrán recibir un tratamiento eficaz.

 
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