Testimonio de una paciente con lipedema

Testimonio sobre el lipedema: cómo la cirugía cambió mi vida después de 20 años

 

A los 37 años, tras sufrir lipedema durante 20 años, por fin he encontrado una solución que ha cambiado radicalmente mi vida.

 

 

Pero este camino no ha sido fácil. Durante dos décadas, busqué desesperadamente una explicación a mi problema:

Piernas que parecían «postes», pesadas, dolorosas y deformes. 

 

 

Cada día era una lucha contra el sufrimiento físico y psicológico.

La búsqueda de una solución: una lucha sin fin

Probé todo lo que estaba en mi mano para aliviar mis síntomas. Drenajes linfáticos, masajes manuales, medias de compresión, dietas drásticas, deporte intensivo... Nada funcionaba. Perdía peso en la parte superior del cuerpo, pero la parte inferior de mis piernas permanecía igual, y la diferencia no dejaba de acentuarse.

 

Los dolores eran insoportables: piernas pesadas, articulaciones de las rodillas constantemente doloridas, un peso enorme que levantar con cada paso. Psicológicamente, era una verdadera carga. Me resultaba imposible vestirme adecuadamente, ni siquiera me atrevía a mirarme al espejo.

 

Pasé años escondiéndome, evitando situaciones sociales en las que me sentía juzgada o incomprendida. El lipedema no es una enfermedad muy conocida y pocas personas comprenden lo que vive a diario una persona que lo padece. Esa soledad en el dolor era uno de los aspectos más difíciles de soportar.

El descubrimiento del lipoedema

Fue durante un último intento cuando tomé la decisión de consultar a un angiólogo, pensando que mis problemas posteriores se debían a una insuficiencia venosa. 

 

Para mi sorpresa, este médico finalmente puso nombre a mi sufrimiento: «Usted padece lipedema». Fue un verdadero alivio, pero también un shock. Me explicaron que solo una intervención quirúrgica podía resolver mi problema de forma definitiva.

 

El lipoedema es una afección poco conocida, que a menudo se confunde con la obesidad, pero se trata de una acumulación anómala de grasa en las extremidades inferiores, que suele ir acompañada de dolor y pesadez. 

 

Desgraciadamente, esta enfermedad suele tratarse de forma inadecuada y se subestima, lo que retrasa la atención a las personas que la padecen.

Una liberación gracias a la cirugía

Una vez diagnosticado, concerté una cita con el doctor Zwillinger. Era la primera vez que escuchaba una solución concreta a mi problema. 

 

En un instante, sentí una inmensa liberación. Por fin tenía un nombre para esta enfermedad y, sobre todo, una solución: la cirugía.

 

Acordamos una intervención en dos fases: primero, los muslos y las rodillas, las zonas más afectadas, y tres meses después, las pantorrillas y los tobillos. 

 

La cirugía del lipedema es un procedimiento que permite eliminar el exceso de grasa acumulada en las extremidades inferiores, preservando al mismo tiempo los tejidos circundantes. Tras someterme a la operación, me extrajeron 12 litros de mis piernas.

Una resurrección tras la operación

Han pasado ya 15 días desde que terminó la intervención y me siento como una persona nueva. 

El dolor ha desaparecido, puedo caminar con facilidad sin sentir pesadez y, sobre todo, me siento liberada de ese peso que me ha agobiado durante años. Esta operación ha sido un auténtico renacimiento.

 

Vuelvo a realizar gestos sencillos que hacía mucho tiempo que no hacía: subir las escaleras sin quedarme sin aliento, vestirme sin tener que esconderme y, sobre todo, volver a disfrutar de mi reflejo en el espejo. 

 

Las cicatrices siguen ahí, pero para mí simbolizan un renacimiento, un signo de valentía y liberación.

 

Esta intervención no solo me ha permitido sentirme mejor físicamente, sino que también ha dado un gran impulso a mi confianza en mí misma. El lipedema no solo afecta al cuerpo, sino también a la mente. Cuando por fin te liberas de ese peso invisible y físico, se produce una verdadera sensación de liberación.

Un nuevo comienzo

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento al doctor Zwillinger y a su equipo por su profesionalidad, su atención y su amabilidad. 

Gracias a ellos, ahora puedo vivir plenamente, sin las limitaciones físicas y emocionales del lipoedema.

Hoy me siento preparada para vivir nuevas experiencias, para dedicarme a proyectos personales y profesionales que había dejado de lado por falta de confianza. Aconsejo a todas las personas que padecen lipedema que no pierdan la esperanza y consulten a un especialista. Existe una solución, y puede cambiarles la vida.

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